Violette y Simone



Hace unos años visité el homenaje a Simone de Beauvoir en el Instituto francés de Barcelona. En éste, participaron diversas artistas las cuales mostraban cómo su obra fue vinculada a Beauvoir de algún modo. Se trataba de una obra colectiva y partían de la diferencia en sus formas para potenciar una visión de conjunto. 

Una de las actividades del ciclo era la proyección de la película Violette de Martin Provost. Era un film que no conocía y me intrigó desde el primer momento. La película muestra la relación entre dos mujeres: Simone de Beauvoir y Violette Leduc. Ambas gozan de una singularidad inherente. Pero en ocasiones parece que el amor no es correspondido, no mantiene una reciprocidad. Todo y eso, me cautivó como se muestra la necesidad de una confidente para restituirse, para aliviarse y dejarse volar. 

Se muestra también la mirada de algunos hombres, aparentemente progresistas, que pretenden cancelar la verdad de las mujeres: coartando su historia, su mirada o su obra. Un punto esencial de la historia es la necesidad de mostrar la sombra, lo oculto a otra mujer, desde lo más profundo, para después liberarlo al mundo. Tomándose la libertad a su modo. Ambas son mujeres fuertes y decididas en una sociedad que no danza a su son. Ellas crean otra forma de vivir y de ser en ese lugar. Desde su propia libertad.

Sin embargo existen algunos claroscuros en la relación de Simone y Violette. Existe cierta frialdad y distancia en su relación. En ocasiones, incluso parece instrumental. Simone se beneficia de Violette haciendo de sus sombras palabra, pero a su vez la protege y libera ayudandola a transformar su agonía interna en obra literaria. La originalidad y autenticidad de cada una es la base argumental del film. Violette es fuerte, se deja fluir libremente, sin moderación y dejando entrever en ocasiones algún tipo de patología. Me quedo con sus palabras: la escritura da algo que la sociedad nos niega. Eso es cierto y eso es libertad. 

Simone de Beauvoir se la conoce por muchas facetas: escritora, feminista, pensadora, activista y filósofa; y principalmente por su obra El segundo sexo. También se la conoce como la compañera de vida de Jean Paul Sartre. Lo que fue borrado de su historia fueron las relaciones con otras mujeres. Es el caso de Violette Leduc. 

Los temas de las obras de Leduc eran tabú para la sociedad europea de la época de entre guerras del siglo XX. Violette aborda sin filtros el aborto y su repercusión en las mujeres, el incesto o la bisexualidad. Usaba un lenguaje directo que no gustaba a la sociedad puritana. Su novela Ravages (Estragos) de 1955 fue censurada por explícita (relaciones entre mujeres). La escritora declaró en más de una ocasión sentirse mutilada por la academia. Más tarde pudo recuperar los pasajes extraídos de su libro para reeditarlos. Todo y tener el apoyo de Beauvoir, el mundo cultural ignoró el innegable talento de Violette. Y cabe decir que incluso hoy día, es difícil acceder a su obra traducida.

*Fotografía: Escena de la película Therese and Isabelle de 1968, de Radley Metzger, basada en la novela de Violette Leduc.

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